La Muerte
La mayoría de las personas viven con la incertidumbre y temor de que pasará cuando ésta vida termine. La muerte es parte del Plan de Salvación. La muerte no es un personaje como algunas personas lo imaginan. Existen dos tipos de muertes, “la muerte física” que significa la separación del cuerpo y del espíritu, el cuerpo muere y el espíritu sigue viviendo; y “la muerte espiritual” es la separación espiritual de la presencia de Dios a causa del pecado. La caída de Adán y Eva trajo como consecuencia ambas clases de muerte en este mundo.
Gracias al sacrificio expiatorio que hizo Jesucristo, de tomar sobre sí todos los pecados de la humanidad, todos podemos vencer la muerte espiritual si nos arrepentimos y obedecemos Sus mandamientos. La muerte física, la podemos vencer gracias a Jesucristo que resucitó, y con ello venció la muerte física, dándonos la oportunidad de resucitar también. Sin Jesucristo, la muerte física y espiritual nos alejaría de Dios para siempre. Gracias a nuestro Padre Celestial y a Jesucristo podemos vencer estas dos muertes.
Todos podemos vencer la Muerte Física
Todos los seres humanos podremos vencer la muerte física sin importar la clase de vida que hallamos llevado en la tierra, gracias a la Expiación de Jesucristo. Esto quiere decir que Jesucristo nos dio la oportunidad a todos de resucitar. Si no fuera por Jesucristo, al morir nuestros cuerpos serían enterrados y nuestros espíritus y nuestros cuerpos no podrían ser reunidos de nuevo. Gracias a Él, al resucitar todos recibiremos un cuerpo perfecto e inmortal. Los que habían perdido algún uso de su cuerpo se les restaurará a un estado perfecto. “El alma será restaurada al cuerpo, y el cuerpo al alma; sí, y todo miembro y coyuntura serán restablecidos a su cuerpo; sí, ni un cabello de la cabeza se perderá, sino que todo será restablecido a su propia y perfecta forma.”(Alma 40:23)
La Muerte Espiritual
Jesús también proveyó el medio por el cual podemos vencer la muerte espiritual y heredar la vida eterna. Para hacer que el sacrificio y la expiación de Jesucristo tome efecto en nuestra vida tenemos que hacer ciertas cosas. Debemos ejercitar la fe, hacer uso del arrepentimiento, guardar y obedecer los principios y mandamientos de Dios, esto ayudará a que la expiación de Jesucristo nos purifique. Una parte importante de esta purificación es la de hacer las ordenanzas salvadoras que necesitamos tener para ser dignos de estar en la presencia de Dios, tales como el bautismo, recibir el don del Espíritu Santo, y las ordenanzas del templo como el matrimonio eterno, y el sellamiento eterno de las familias. El hacer estas cosas nos ayuda a ser “espiritualmente vivos” y acercarnos más a Dios. Las personas que hacen estas cosas aún no son perfectas, ellos continúan cometiendo errores, pero al arrepentirse sinceramente podrán recibir el perdón de nuestro Padre Celestial y seguir progresando hacia la vida eterna. Los que no quieren arrepentirse de sus pecados y deciden abstenerse del Plan de Salvación, tendrán que sufrir por sus propios pecados y obtendrán la segunda muerte. Esta muerte será permanente una vez que pasemos por el juicio final, y esto significa vivir separados de Dios por toda la eternidad y es el tormento de saber que las acciones que se tomaron en la tierra han condenado para siempre a la persona.
El consuelo después de la muerte de un ser querido
La muerte de un familiar, amigo, o un ser querido puede ser algo muy doloroso y un momento muy difícil en la vida. Esto sucede si la persona que ha perdido a un ser querido cree que nunca más le volverá a ver. También puede causar un resentimiento en contra de Dios, preguntando por qué Dios permitió que la persona muriera. Este resentimiento puede causar una gran separación de esta persona y nuestro Padre Celestial. El Padre ha prometido que en momentos difíciles y de gran pesar, Él nos dará consuelo, “La paz os dejo, mi paz os doy: yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe nuestro corazón ni tenga miedo” (Juan 14:27).
En la Iglesia creemos que todos al morir vamos al Mundo de los Espíritus. Allí continuaremos el proceso de aprendizaje en un ambiente amoroso donde nos prepararemos para el día de nuestra resurrección, cuando nuestro espíritu se una con nuestro cuerpo físico, y seremos inmortales. A causa de estas creencias, un funeral Mormón expresa sentimientos de paz y consuelo para cada uno de los miembros de la familia, los amigos y los seres queridos del difunto, ya que creemos que en el futuro nos volveremos a reunir y será un tiempo de felicidad. También, es un gran consuelo al saber que la persona que ha muerto puede estar con otros seres queridos que ya han muerto también.
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me gustarioder obtener lantibli el libro de mormon paroder impartir conocimientos con mis hijos yue llos no le toman interes alas conversaciones que les hago al respecto de lglesi por eso quisieroder ayudarne por medio de estos sagrados libros gracias
el amor de nuestro padre celestial iosotros es demasiado grande nos am pesar de nuestros errores y es verdad como dise lscrituri teneis fe como un grano de mostazads sermposible espero algundi poder regres uth entrar al yemplo ess my meta