El Juicio Final ante Dios

Para los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (SUD), o Mormona, el juicio final es el momento en que todos los seres humanos, después de la muerte, rendiremos cuentas a Dios de los actos, buenos y malos,  que realizamos en la vida mortal o terrenal. Este juicio es parte del plan de salvación que el  Padre Celestial creó para la felicidad eterna de sus hijos. Este momento fue profetizado por el Apóstol Juan en el libro de Apocalipsis 20:12 que dice:

“ y ví  a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras”. (otras referencias incluyen: Doctrina y Convenios 76:111, 1 Nefi 15:32, Abraham 3:25-28).

Los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días consideramos que al morir, existen una serie de juicios, pero el más importante es el denominado Juicio Final. Antes de venir a la tierra, todos hicimos una elección importante, escogimos seguir el plan de Dios, y en ese momento fuimos juzgados y hallados dignos de recibir un cuerpo físico y de venir a vivir en la tierra.

Al venir a la tierra y adquirir un cuerpo mortal, los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días también somos entrevistados, o juzgados por nuestros líderes terrenales para saber si somos dignos y así poder  ser parte de ordenanzas como El Bautismo, y entre las más importantes, las del Templo. Creemos que al morir también recibimos  otro tipo de juicio. Al pasar al Mundo de los Espíritus se nos juzga para decidir a cuál división de este mundo nos corresponderá, si al Paraíso o a La Cárcel Espiritual. Estos juicios preceden el Juicio Final.

¿Cuál es el procedimiento para el Juicio?

Según la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, existen tres cosas que servirán como evidencia en el juicio de cada persona. El primero es el libro de la vida, el cual contiene el registro que se efectúa en el Cielo de cada una de las acciones malas o buenas que cada hombre haga sobre la tierral. El Apóstol Pablo en Romanos 2:15,  explica que los hombres serán los que testifiquen en contra de nosotros mismos.

“mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos.
Comenzamos otra vez a recomendarnos a nosotros mismos? ¿O tenemos necesidad, como algunos, de cartas de recomendación para vosotros, o de recomendación de vosotros?

Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres;
siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón”. (2 Corintios 3:1-3)

Nosotros enseñamos que se puede asegurar que cada hombre tendrá un juicio justo, porque El Señor es un balance perfecto de justicia y misericordia y juzgará de acuerdo a los deseos e intenciones de los corazones y las acciones de cada persona en  la tierra.

En 1 Samuel 16:7, el Señor amonesta al profeta: “no mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que esta delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.”

Jesucristo será el encargado de enjuiciarnos

En varios pasajes de las escrituras, se explica que Dios El Padre, ha delegado la responsabilidad del Juicio Final, a su hijo Jesucristo, como se explica en Juan 5:22. Cristo juzgará con la ayuda de los Doce Apóstoles originales, para que juzguen a las doce tribus de Israel, como dice en Mateo 19:28: “Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el hijo del Hombre se siente en su trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentareis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel”.

También creemos que Jesucristo visitó América y que llamó a doce Apóstoles quienes se encargarán de juzgar a los habitantes de América que vivieron en ese tiempo. La Primera Presidencia y Los Doce Apóstoles de hoy en día juzgarán a los hombres que ahora viven en los Últimos Días.

¿En dónde viviremos después del juicio?

La importancia del Juicio Final ante Dios, es que allí se decidirá y se designará a cada persona el lugar en donde pasará el resto de su existencia, es decir, toda la eternidad. Existen cuatro lugares a los que las personas pueden ser envidadas después del juicio: El Reino Celestial, que en la Iglesia se considera como la gloria más alta o la exaltación;  el Reino Terrestre, o segundo grado; el Reino Telestial, el grado más bajo de las glorias, y finalmente las Tinieblas de afuera, que no constituye ningún grado de gloria y se considera como el reino del diablo.

Después de este Juicio Final, ya no podremos progresar y subir de un grado a otro, podremos progresar dentro de cada grado pero ese será nuestro límite. Nosotros sabemos que Jesucristo y Nuestro Padre Celestial son justos, por eso, cada persona recibirá la máxima felicidad y gloria que sus acciones, su arrepentimiento, y la gracia de Jesucristo permitan.

Regresar a la vida después de la muerte

2 Comentarios a “El Juicio Final”

  1. muy interesante y muy claro quedomo serl juicio final de nosotros los hombres , pues en verdad seremos jusgados por los hombres , considero que seran hombres justos , quellos que les hisimos daño en nuestro paso por lierr

  2. p.d. pero tambien seremos jusgados por nuestras buenas obras , por aquellos hombres uienes les hisimos el bien.

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