El Don del Espíritu Santo
Jesucristo enseñó a Nicodemo lo que significa nacer de nuevo del agua y del Espíritu como requisito para entrar al Reino de los Cielos. (Juan 3:5)
Los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (o Mormones) creemos que al bautismo de agua le debe seguir el bautismo del Espíritu o no está completo. El bautismo del Espíritu significa recibir el don del Espíritu Santo por medio de la imposición de manos por personas que tengan la debida autoridad del Sacerdocio para hacerlo. Esto se enseña en las escrituras, cuando algunas personas habían sido bautizadas por agua pero no por el Espíritu. Esto se encuentra en Hechos 19:5-6: “Cuando oyeron esto fueron bautizados en el nombre de Jesús. Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo…”.
Pedro, uno de los apóstoles de Jesucristo, en Hechos 2:38 hizo la siguiente invitación: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”.
Todos aquellos que reciban un bautismo verdadero tienen derecho a recibir el don del Espíritu Santo en una ordenanza sagrada que se llama confirmación. Esto le permite a una persona digna, gozar de la compañía constante del Espíritu Santo en su vida.
Los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (o SUD) creemos que disfrutar de la compañía del Espíritu implica recibir guía divina para tomar decisiones, sentir consuelo, tener protección, poder prestar servicio y bendecir a los demás mediante los dones espirituales. También podemos llegar a ser merecedores de heredar el Reino de Dios; esto si las personas se mantienen puras y dignas de su compañía.
Al tener el don del Espíritu Santo podemos sentir el amor de Dios, y también podemos tener Su guía. Este don nos da una idea de lo que es el gozo eterno y la promesa de la vida eterna, que es cuando podremos vivir de nuevo con Dios.
En el Libro de Mormón, Helamán 4:24 dice: “…porque el Espíritu del Señor no habita en templos inmundos”. La Doctrina Mormona enseña que aun cuando una persona haya recibido el don del Espíritu Santo, éste no morará con la persona que no guarda los mandamientos de Dios, lo ofende con blasfemias, impurezas, desobediencias, rebelión, y otros pecados.
Para los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es importante mantenerse puros y limpios a fin de ser dignos de la compañía constante del Espíritu Santo.
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