La Caída de Adán y Eva

En la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (Iglesia Mormona o SUD), creemos que debido a que Adán y Eva comieron del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal, el Señor los expulsó del Jardín de Edén y los envió al mundo como se conoce ahora. En el Jardín Adán y Eva eran inmortales y vivían sin dolor, y en inocencia completa, pero al comer del fruto, sus cuerpos cambiaron a un estado mortal, es decir, ahora podían sentir dolor, enfermedad, podían envejecer, y morir. A partir de ese momento también podrían tener hijos, y podrían cumplir con uno de los mandamientos que el Padre les había dado. En La Iglesia enseñamos que a consecuencia de esta transgresión o pecado, Adán y Eva dejaron de ser perfectos y sufrieron también la muerte espiritual, esto significa que ellos y sus hijos ya no podrían caminar y hablar cara a cara con Dios. Ahora Satanás podía introducir la maldad en el mundo.

Adán y Eva  cayeron  para que existieramos

Dios le ordenó a Adán y a Eva multiplicarse y henchir la tierra, pero este mandamiento era imposible de cumplir en el Jardín de Edén, porque aún no eran mortales, y porque allí no existía pecado y ellos vivían en inocencia. Hay muchas personas que se confunden con la doctrina de la Caída. Algunas personas creen que si Adán y Eva se hubieran resistido a comer del fruto aún estaríamos en el Jardín de Edén, y no hubiera tentación y dolor. Estas personas creen que Adán y Eva cometieron un pecado grave al comer del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal. Sin embargo, nosotros creemos que según las Escrituras de los últimos días, podemos comprender que ésta caída fue un paso necesario dentro del Plan de Salvación, y además fue una gran bendición para toda la humanidad. Cuando estaban en el Jardín de Edén Adán y Eva no sabían que eran felices porque no conocían la tristeza, no podían apreciar lo bueno porque no conocían lo malo. Gracias a la Caída, toda la humanidad pudo recibir un cuerpo mortal, que unido a nuestro espíritu nos permitiría experimentar el gozo, la tristeza, el bien y el mal, y poder apreciar lo bueno. También se nos ha bendecido con el albedrío, que significa la habilidad de escoger entre el bien y el mal. La oportunidad de conocer lo que es la felicidad, la tristeza, y poder alcanzar la felicidad. El Señor nos enseña esto diciendo,

“Y es menester que el diablo tiente a los hijos de los hombres, de otra manera éstos no podrían ser sus propios agentes; porque si nunca tuviesen lo amargo, no podrían conocer lo dulce”(DyC 29:39.)

“Y el Señor habló a Adán, diciendo: Por cuanto se conciben tus hijos en pecado, de igual manera, cuando empiezan a crecer, el pecado nace en sus corazones, y prueban lo amargo para saber apreciar lo bueno”(Moisés 6:55)

Si Adán y Eva hubiesen permanecido en el Jardín de Edén, ninguno de esos privilegios hubiera podido ser. En Moisés 5:11, se encuentra que después de la Caída, Eva dijo:

“…De no haber sido por nuestra trasgresión, nunca habríamos tenido posteridad, no hubiéramos conocido jamás el bien y el mal, ni el gozo de nuestra redención, ni la vida eterna que Dios concede a todos los que son obedientes.”

También en El Libro de Mormón, el profeta Lehi explicó:

“Pues, he aquí, si Adán no hubiese transgredido, no habría caído [echado de la presencia de Dios], sino que habría permanecido en el jardín de Edén. Y todas las cosas que fueron creadas habrían permanecido en el mismo estado en que se hallaban después de ser creadas;…


“Y no hubieran tenido hijos; por consiguiente, habrían permanecido en un estado de inocencia, sin sentir gozo, porque no conocían la miseria; sin hacer lo bueno, porque no conocían el pecado.
“Pero he aquí, todas las cosas han sido hechas según la sabiduría de aquel que todo lo sabe.
“Adán cayó para que los hombres existiesen; y existen los hombres para que tengan gozo”
(2 Nefi 2:22–25.)

Dios sabía que esto tenía que suceder y preparó a un Salvador que nos ayudaría a ser limpios de nuevo para poder regresar a Su presencia. De esta forma tenemos un lugar para aprender y tomar nuestras propias decisiones. Dios sabía que nos equivocaríamos algunas veces por esto preparó el Plan de Salvación.

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Una Respuesta a “Caída de Adán y Eva”

  1. estoy agradecid mi amoroso padre,por haber diseñado un plan de salvacion perfecto parelicidad,eternaus hijas e hijos establecio un lugar parenir hstierrme llene gozo saber quien soyr , unije dios,onde voy hr despues de estid que si persevero en le lograre vivir con mi padre celestial y su hijo jesucristo

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